Quinta etapa. San Francisco-Chico. Situado en el barrio de los pescadores (Fisherman's wharf) Fort Mason es una antigua base militar remodelada. Aún así, uno podía sentir el ambiente cuartelero en el hostal, muy diferente del hogareño Hostal Adelaide.
Ya la seriedad del nene de la recepción nos alertó de la situación. No era un mal lugar, limpio, higiénico y todo eso, pero también frio e impersonal.
Viernes. Toda la semana había sido una apasionante road movie en coche por el Sur de California (y Las Vegas) así que el viernes debíamos
seguir rodando en Frisco. Alquilamos unas bicis y a seguir acumulando millas. Visitamos Crissy Fields junto al Golden Gate y cruzamos por lo que una vez fue uno de los primeros aerodromos de San Francisco. Subimos y bajamos cuestas por la parte Este pasando por el Museo "Palacio de la Legion de Honor"
de camino a la reserva de Tattankas (=bisontes=bufalos) que hay en el Parque Golden Gate. Me encantan esos bichos. Gigantes vacas peludas, el bisonte rozó la extinción que por motivos económicos y políticos el hombre blanco estuvo a
punto de causarle en el s. XIX. Este carismático herbívoro era sagrado para la mayoría de comunidades indígenas de las Grandes Praderas norteamericanas (lo que hoy es el Mid-West o América profunda)
De ahí rodamos de vuelta a Fisherman's Wharf. Habíamos comenzado la ruta en el Pier 39 viendo a los leones marinos en el 17. aniversario de su llegada a San Francisco. Antes, pasamos por Presidio, un gran parque que durante los siglos habia sido base militar española, mexicana y finalmente estadounidense antes de convertirse en parque público.
Y como amantes del chocolate que somos, Betitxu y yo no pudimos evitar hacer un alto en Ghirardeli Plaza. Ghirardeli es posiblemente la marca de chocolate más famosa de EEUU, y con razón. Mmmmmmmm!!!!!!!!, C'est beau!!!!!!
Como colofón a esta trepidante semana fuimos a cenar al Rainforest Cafe. Si Planet Hollywood esta decorado con motivos cinéfilos, éste, el Rainforest, te da la impresión de que estás en una amazónica foresta de cartón piedra. Muy Curioso. Enfrente de nuestra mesa había unos grandes acuarios con peces de colores y un elefante de mentira que cada diez minutos movía la trompa y hacía ruidos.
Y la comida muy abundante. Yo cené un raro plato compuesto por costillas de cerdo, brochetas de gambas, minichuletón de ternera, frijoles y ensalada. Y cockteles afrutados con nombres graciosos (la serpiente en la rama o tucán loco y cosas asi)
Agotados completamos nuestra road movie junto a la playa de SF hablando de la vida, el futuro, la tierra y la esperanza. Y tuvimos una llamada de Branditxu. La envidia puede ser sana. Pero sólo en el caso de Branditxu. Nos entendemos, no? él sabe a que me refiero. Y sí, la próxima vez que visite tu casa llevaré mis propias sábanas, jejejejejejejejejejejejejejeejejej
Por la mañana vuelta al Towty sin prisa pero sin pausa. En nuestra memoria, al menos en la mia, siempre estará esta semana en la que recorrí y conduje más kilómetros que en cualquier otra semana de mi vida (vale, el vuelo a los States no cuenta) Fue una semana de crecer, de romance, de turismo, de deleitarnos con exóticas comidas
(el Cous-Cous de SLO aún lo tengo en el paladar) y variados paisajes. De los árboles de Chico a los tonos terráceos y campos cultivados del Valle Central de California (Valle de San Joaquín) y de ahi al desierto Mojave y la pálida estepa de Nevada. El camino de Bakerfield a SLO fue una aventura, una carrera contrarreloj para no quedarnos sin combustible entre curvas, cambios de rasante, montecitos sin un alma y una furgoneta que parecía fantasma. La Costa californiana es lo suficientemente parecida al Levante espanol como para creer que estas por alli, y Frisco siempre es una ciudad con secretos y curiosidades por descubrir. Visitar a buenísimos amigos como Branditxu o la Santa Jill ha sido también otro de los atractivos del viaje. Me olvidaba de Yosemite y la fuerza y energía que despierta en mi la Naturaleza. Como me gusta la nieve.
Aunque sin duda lo que más me gusta es viajar con Betitxu. Sin ella (como he visto en mi viaje a la Costa Este) viajo sin brujula, y de verdad necesitaba encontrar con ella el Norte. Sin duda creo que lo hemos encontrado.
En fin, y repitiéndome, quiero terminar esta crónica diciendo una vez más que ha sido un inolvidable viaje en el que he crecido. Como dice Beth en su blog, Viajamos lejos para encontrarnos a nosotros mismos...
jueves, marzo 29, 2007
17 (y 44) cientos de Millas. Parte IV. San Luis Obispo-San Francisco-Chico
circa.
2:04 AM
Fdo.
Jean Dégât
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


1 opiniones:
TQ amortxo :)
Publicar un comentario en la entrada